Nuestra Historia

 
 
 

Cooperativa Sagrada Familia nació hace 45 años en la Colonia Monseñor Fiallos, de la ciudad de Comayagüela, como una iniciativa de tres sacerdotes católicos canadienses que, inspirados por la tesis “Opción por los pobres”, propuesta en Canadá en 1967 por el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, promueven la reivindicación social y económica de las personas de escasos recursos que habitaban ese populoso sector y se congregaban en la Iglesia Sagrada Familia a la que ellos estaban asignados. De allí su denominación, que hoy es sinónimo de una y la más grande familia de Honduras.


Los sacerdotes Joseph Mouisse, Norman McPhee y Bernie McAdam, con su acertada visión logran incentivar a la comunidad para reunir 2,450 lempiras cantidad con la cual, conforme lo establecía la Ley de Cooperativas de esa época, fundar una Caja de Ahorro. Con ese capital comienzan sus actividades con tan buen suceso que, después de varios meses más personas se motivaron para sumarse al que por ese tiempo era un pequeño proyecto social que prometía atractivos beneficios para todos sus afiliados.


Un año más tarde, justo el 14 de febrero de 1969 y gracias a la gran aceptación y éxito de la Caja de Ahorro, se constituye formalmente Cooperativa Sagrada Familia con el fin primordial de ayudar a las personas de escasos recursos que habitaban ese populoso sector de Comayagüela a forjar un patrimonio que les permitiera financiar sus actividades y, por qué no, lograr algunos sueños, como por ejemplo, educar sus hijos, tener su propia casa, crear su negocio, etc.


Para el momento de su inicio formal, Cooperativa Sagrada Familia ya contaba con 52 afiliados que con sus ahorros, cual semilla generosa, sembraron en tierra fértil las bases de lo que hoy es su gran estructura.


No paso mucho tiempo sin que aquel pequeño pero sincero proyecto social que respondía a la tesis de ”Opción por los pobres” comenzara a crecer. Primero fue su membresía que aumentó de manera vertiginosa, la cual ya no solo comprendía la Colonia Monseñor Fiallos sino que sumaba pobladas comunidades aledañas como: La Cuesta, El Lolo, Soroguara y Támara; luego su horario de trabajo, (que en sus inicios era de apenas unas horas a la semana) tuvo que ser ampliado, siendo necesario abrir oficinas para brindar la atención adecuadas, las que con el tiempo se fueron multiplicando.


Desde el principio como hasta ahora, nuestra Cooperativa se fundamentó en los valores del cooperativismo universal, esto es: ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y, sobre todo, solidaridad. Sus pioneros, entre los que se encontraban sus sacerdotes canadienses, nos legaron esa mística que ha sido legado imperecedero que a lo largo de 45 años nos ha acompañado.


Esa ruta apegada a tales valores nos ha condicionado a buscar de manera permanente, no solo su cumplimiento, sino lograr mejores desempeños para buscar y alcanzar las expectativas de nuestra creciente membresía nacional, todo lo cual está contenido en nuestra Visión y Misión. Bajo el signo de ese propósito y se promueve entre todo el personal administrativo una Política de Calidad de cuatro pilares: Trabajo en Equipo, Transparencia, Respeto Mutuo y Justicia.


Desde aquellos años a la fecha el crecimiento de la Cooperativa Sagrada Familia no se ha detenido, antes bien hoy se tiene presencia en 13 de los 18 departamentos que forman la división política de Honduras, haciendo posible que sus beneficios lleguen a más de 290 mil afiliados y afiliadas, número que sin duda seguirá creciendo porque el compromiso de servicio para sus miembros y, por extensión, para Honduras, se mantiene invariable.


Hoy por hoy nuestra entidad solidaria es la más grande y sólida Cooperativa de nuestro país, sin embargo la mística que le dio origen sigue tan vigente como en el principio. En la propuesta del padre Gustavo Gutiérrez de “Opinión por los pobres”, seguimos siendo aquella cooperativa soñada por los sacerdotes canadienses, Joseph Mouisse, Norman McPhee y Bernie McAdam, solo que ahora, en una dimensión más amplia, nos hemos convertido en la mejor y más efectiva herramienta social en la lucha contra la pobreza.