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3:52 pm - Jueves 28 de agosto, 2014

Principios de la Cooperativa Sagrada Familia

Los principios cooperativos como expresión práctica de los valores, son la fuerza vital del Movimiento Cooperativo.
Son directrices precisas según las cuales los cooperativistas procuran desarrollar sus organizaciones.

Primer Principio – Asociación Abierta y Voluntaria:
“Las cooperativas son organizaciones voluntarias, abiertas para todas aquellas personas dispuestas a utilizar sus servicios y a aceptar las responsabilidades que conlleva la asociación, sin discriminación de género, raza, clase social, posición política o religiosa”. Este principio reafirma la importancia fundamental de que la gente elija voluntariamente comprometerse o no con su cooperativa. Es decir, asumir las responsabilidades inherentes a la asociación. De ahí que el acto de asociarse debe ser consciente y responsable. Para lograr esto la cooperativa debe proveer la información y la educación mínimas, pero suficientes para asegurar este propósito. Determina también este principio, que la cooperativa está abierta, es decir, que a ella pueden ingresar todas las personas que, en primer lugar, estén dispuestas a utilizar sus servicios, o sea que exista una relación cierta entre necesidades reales del asociado potencial y los servicios que la empresa ofrece y en segundo lugar que la persona esté dispuesta a asumir las responsabilidades que implica ser asociado, tales como capitalizar la empresa, servirse de ella, asumir riesgos de la actividad empresarial, participar en las reuniones, ejercer el voto, etc. Finalmente, el principio reafirma su vocación de respeto y consideración para con la persona humana y garantiza la eliminación de cualquier discriminación excluyente.

Segundo Principio – Control Democrático de los Asociados:
“Las cooperativas son organizaciones democráticas controladas por sus asociados, quienes participan activamente en la definición de las políticas y en la toma de decisiones. Los hombres y mujeres elegidos para representar a su cooperativa responden ante los demás asociados. En las cooperativas de base las personas tienen igual derecho de voto (un asociado, un voto), mientras las organizaciones cooperativas de otros niveles también están organizadas con base en procedimientos democráticos”. El principio recalca en su parte inicial que son los asociados y solo ellos, quienes controlan la cooperativa; además, que ese control es democrático. Como una consecuencia lógica, reafirma el derecho de los asociados a participar de modo activo y directo en la definición o determinación de las políticas y en la toma de las decisiones claves. Este derecho se realiza, por lo regular, en las asambleas generales que estudian y deciden sobre aspectos tales como definiciones estratégicas, establecimiento de servicios nuevos, inversiones claves, sistemas de capitalización, etc.

La parte intermedia del principio consagra la responsabilidad que tienen los representantes electos de actuar según los intereses y aspiraciones de los asociados.Las cooperativas no “pertenecen” a los dirigentes elegidos, así como tampoco“pertenecen” a los funcionarios y empleados. Pertenecen a los asociados y los dirigentes están obligados a responder ante ellos por sus acciones y por sus omisiones durante todo el tiempo de su mandato.

En la parte final el principio ratifica la regla de oro de la democracia cooperativa: “Un
asociado un voto”, para las cooperativas de base, es decir, para las que están conformadas por asociados personas naturales. En las cooperativas de grado superior, integradas por personas jurídicas, los sistemas de votación que se adoptan aceptan el voto ponderado, en razón de las diferencias en cuanto a intereses, número de asociados de la entidad miembro y compromisos reales en relación con servicios. A pesar de esto el principio exige que el sistema adoptado garantice la democracia.

Tercer Principio – Participación Económica de los Asociados:
“Los asociados capitalizan de manera equitativa y controlan democráticamente la cooperativa. Por lo menos una parte de su capital será de propiedad común de la cooperativa. Usualmente reciben una compensación limitada, si es que la hay, sobre el capital suscrito como condición de asociación. Los excedentes se aplican total o parcialmente a los siguientes propósitos: El desarrollo de la cooperativa mediante la creación de fondos y reservas, beneficios a los asociados en proporción a sus transacciones con la cooperativa y al apoyo a otras actividades según lo aprueben los asociados reunidos en Asamblea General”. Este principio contiene cuatro reglas específicas:

La primera referente a la formación del capital mediante contribuciones de los asociados. Esta capitalización no es necesariamente igualitaria sino equitativa. La equidad se logra teniendo en cuenta uno o varios factores, tales como nivel de ingresos, uso de los servicios, capacidad de inversión, etc. Aunque la capitalización sea equitativa, el control del capital es democrático. Así se ratifica el carácter democrático de la cooperativa y el respeto y consideración a la persona cualquiera que sea su poder económico.
La segunda exige que una parte del capital o del patrimonio de la cooperativa sea de propiedad común, es decir de la cooperativa (de los asociados en su conjunto) sin que exista sobre esta parte colectiva la posibilidad de apropiación individual. Esta generación de capital social es una forma de darle estabilidad a la empresa y desarrollar el carácter mutualista de la cooperativa.
La tercera hace relación con la posibilidad de que el capital aportado por los asociados reciba alguna compensación o interés anual. El principio supedita este reconocimiento al evento de que la cooperativa la haya establecido en sus estatutos, y determina que en todo caso la compensación debe ser limitada y por consiguiente no sujeta a la ley del mercado.
La cuarta contiene unos parámetros para la aplicación del excedente cooperativo que la cooperativa obtenga cada año, como resultado de la actividad empresarial. Las alternativas que el principio considera deben ser estudiadas por cada Asamblea para adoptar sus decisiones en consideración a lo que más convenga, desde un punto de vista estratégico para la entidad y de real beneficio para los asociados. Los Principios Cooperativos que caracterizan las relaciones externas de las cooperativas:

La autonomía e independencia, la educación, capacitación e información, la cooperación entre cooperativas y el compromiso con la comunidad son los principios orientados a la operación interna y a las relaciones externas de la cooperativa.

Cuarto Principio – Autonomía e independencia:
“Las cooperativas son organizaciones autónomas de ayuda mutua, controladas por sus asociados. Si entran en acuerdos con otras organizaciones (incluyendo gobiernos) o tienen capital de fuentes externas, lo realizan en términos que aseguren el control democrático y mantengan la autonomía de la cooperativa”. La autonomía es la condición de un ser que se da a sí mismo su ley y que tiene la libertad de gobernarse por sus propias normas. El Movimiento Cooperativo reconoce sin embargo el hecho obvio de la imposibilidad de que existan libertad e independencia absolutas para las actividades económicas en la sociedad moderna, tal como se haya organizada. El Estado es responsable del manejo fiscal de la economía nacional y es solo dentro de esta premisa que las cooperativas pueden ser autónomas e independientes. Dentro de un marco ideal, la cooperativa es un instrumento de la gente libre, con la libertad que implica la posibilidad de emprender todas aquellas actividades que puedan conducir al desarrollo de sus asociados, en tanto no contravengan las leyes del Estado, ni los derechos de los demás.

Quinto Principio – Educación, capacitación e información:
“Las cooperativas brindan educación y capacitación a sus asociados, a sus dirigentes electos, gerentes y empleados, de tal forma que contribuyan eficazmente al desarrollo de sus cooperativas. Las cooperativas informan al público en general, particularmente a jóvenes y creadores de opinión, acerca de la naturaleza y beneficios del Cooperativismo”. El principio destaca la importancia vital que desempeñaron la educación y la capacitación en la historia y en el éxito de las cooperativas en el mundo.

Por eso lo mantiene como principio esencial e imperativo, extendiendo su acción a los
gerentes y empleados de la empresa. Igualmente les da a la educación y a la capacitación el carácter de estrategias necesarias para el desarrollo de las cooperativas como asociación y como empresa. Cuanto se invierte en educación, se reproduce en asociados formados y capacitados para el ejercicio de su función asociativa, en su rol de usuarios responsables y en su papel de empresarios eficaces y eficientes. Hombres educados y capacitados toman buenas decisiones, hacen buen uso de los servicios y participan con visión en el ejercicio del poder y en el desarrollo de su empresa. El principio recalca en su parte final, la responsabilidad particular de informar a los jóvenes y a los líderes de opinión (políticos, comunicadores, educadores) sobre lanaturaleza y los beneficios de la cooperación. Esta responsabilidad, por desgracia, ha sido muchas veces pasada por alto.

Sexto Principio – Cooperación entre Cooperativas:
“Las cooperativas sirven a sus asociados más eficazmente y fortalecen el Movimiento
Cooperativo, trabajando de manera conjunta por medio de estructuras locales, nacionales e internacionales”. Este principio permite consolidar y proyectar el ámbito empresarial y social de la cooperativa en entornos más amplios, mediante la colaboración práctica y rigurosa de otras cooperativas y otros niveles de cooperación. Las alianzas estratégicas cooperativas, los encuentros entre sub-sectores cooperativos (producción, consumo, transporte, crédito, etc.) para complementar actividades mediante acuerdos y convenios; la realización en común de negocios y la concentración de actividades y sistemas de control, son ejemplos de lo que puede hacerse en desarrollo de este principio. La cooperación entre cooperativas puede desarrollar eficazmente la competitividad del Cooperativismo como sector y de las cooperativas como empresas, mediante redes cooperativas nacionales, regionales e internacionales.

Séptimo Principio – Compromiso con la comunidad:
“Las cooperativas trabajan para el desarrollo sostenible de la comunidad por medio de políticas aceptadas por sus asociados”. Si bien las cooperativas están establecidas en primera instancia para el beneficio de sus miembros, no pueden olvidar que éstos viven en espacios geográficos específicos y en comunidades definidas y que la cooperativa como tal, está íntimamente ligada a su comunidad. Esta relación es de tal naturaleza que la cooperativa por su propia acción influye en la comunidad y ésta determina muchas veces la vida misma de la cooperativa. El desarrollo de la comunidad en lo económico, lo social y lo cultural es definitivo para hacer de la cooperativa un instrumento eficiente y adecuadamente manejado. Por eso los asociados deben orientar recursos y esfuerzos para contribuir y colaborar en las acciones y programas tendientes al mejoramiento de las infraestructuras y al desarrollo de la educación, la recreación y la salud en sus respectivas comunidades.